I Objeto

Este anexo tiene por objeto recoger los requisitos normativos mínimos de carácter tanto reglamentario, como técnico, exigibles para cumplir con las  exigencias básicas de seguridad y salud en relación con las medidas de lucha contra incendios implantadas en las obras de edificación. Los contenidos de este anexo contemplan las acciones y medidas de aplicación a considerar en la adopción de normas para evitar la aparición de incendios, así como en la selección y uso de los dispositivos y elementos de detección y lucha contra incendios.

II Ámbito de aplicación

El presente anexo es de aplicación a las medidas y dispositivos de detección y lucha contra incendios utilizados en las obras de edificación. Se entiende por medios contra incendios: los dispositivos apropiados de lucha contra incendios y, si fuera necesario, de detección de incendios y sistemas de alarma. Entre los dispositivos de lucha contra incendios se encuentran: los extintores, los hidrantes de incendios, las bocas de incendio equipadas (BIE´s), las columnas secas, los rociadores, etc.

III Referencias normativas de carácter reglamentario y técnico

NORMAS REGLAMENTARIAS NORMAS TÉCNICAS

IV Requisitos generales

1. Medios de detección y lucha contra incendios en obras

1.1. Estudios preliminares y acciones organizativas

  1. El conocimiento de las características de la obra y de los trabajos a desarrollar es un factor fundamental para la planificación de las medidas contra incendios que permite prever las situaciones de emergencia antes del inicio de la actividad. Por ello, para el diseño de las acciones a acometer y evitar incidencias posteriores, han de tenerse en cuenta una serie de condiciones, entre las cuales se citan las siguientes:
    1. Características de la propia parcela de la obra y de los servicios afectados (conducciones de gases y eléctricas).
    1. Características de las construcciones o parcelas situadas en las medianeras o en las proximidades de la localización de la obra.
    2. Características de los trabajos a realizar y fase de la obra en la que se desarrollan estos trabajos, identificando aquellos en los que existan operaciones en caliente o se empleen productos inflamables.
    3. Las necesidades de almacenamiento de productos inflamables, analizando, en cada caso, la fase de obra en la que deban aparecer.
  1. Tomando como base esta información obtenida de los estudios preliminares se deben definir las acciones organizativas pertinentes para evitar la aparición de incendios:
    1. En el caso de que existan afecciones a conducciones de gas, se han de estudiar, en cada caso, las acciones a realizar de forma conjunta con la compañía suministradora, así como las prescripciones definidas en la Sección PRL-IM3 “Servicios afectados” del Documento Básico DB-PRL-IM “Prevención de riesgos laborales en Implantación” del presente CTPE.
    2. En el caso de que existan circunstancias relacionadas con las construcciones o parcelas situadas en las inmediaciones de la obra que puedan provocar o aumentar el riesgo de aparición de un incendio, es necesario, en cada caso, definir las medidas a acometer, de forma unilateral o en coordinación con las partes afectadas.
    3. En el caso de que existan operaciones en caliente o se utilicen productos inflamables en la obra, es necesario prever antes del inicio de los trabajos las acciones a implementar para evitar la aparición de un incendio. Estas medidas deben definirse e incluirse en el plan de seguridad y salud de la obra.
    4. De igual modo, es necesario planificar el almacenamiento de productos inflamables e incluir también estas prescripciones en el plan de seguridad y salud de la obra.
1.2. Planificación de los medios de detección y lucha contra incendios

  1. Según las características de la obra, las dimensiones y el uso de las zonas de trabajo o locales existentes, los equipos de trabajo y las máquinas presentes en la obra, las características físicas y químicas de las sustancias o materiales que se encuentren presentes, así como el número máximo de personas que puedan localizarse en los mismos, se debe prever un número suficiente de dispositivos apropiados de lucha contra incendios y, si fuera necesario, de detectores de incendios y de sistemas de alarma.
  2. Además de la evacuación del personal, han de planificarse los medios de lucha contra el fuego de forma que actúen lo antes posible una vez detectado el lugar del incendio.
  3. Es preciso elaborar un mapa de zonas de riesgo de incendio y explosión, así como dotar a las mismas de los equipos necesarios:
  1. Dichos dispositivos de lucha contra incendios y sistemas de alarma deben verificarse y mantenerse con regularidad. Han de realizarse, a intervalos regulares, pruebas y ejercicios adecuados. En este sentido:
  1. Los dispositivos no automáticos de lucha contra incendios deben ser de fácil acceso y manipulación. Estos dispositivos son: extintores, bocas de incendio equipadas (BIE), hidrantes de incendios, monitores y columnas secas. Dado que el accionamiento de éstos es manual se ha de garantizar una vía de acceso a los mismos libre de obstáculos. Dichos dispositivos tienen que ser fácilmente localizables. Han de estar señalizados conforme a lo establecido en el Real Decreto 485/1997, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo. Esta señalización debe fijarse en los lugares adecuados y tener la resistencia suficiente, así como ser visible en todo momento. En este sentido, han de disponer de fuentes luminosas incorporadas externa o internamente, o ser fotoluminiscentes, de tal modo que, ante un fallo del alumbrado normal, quede garantizada la visibilidad de la misma.
  1. Se debe asegurar que las máquinas de movimiento de tierra, los camiones y vehículos de la obra estén equipados con extintores portátiles.
  2. Se ha de garantizar, en caso necesario, la accesibilidad a toda zona de trabajo de los equipos de extinción y, en su caso, de los bomberos para facilitar los trabajos y tareas de extinción.
  3. En las excavaciones, pozos, trabajos subterráneos o túneles deben tomarse las precauciones adecuadas que minimicen el riesgo de explosión, sobre todo, en proximidades de conducciones de gas, conducciones o almacenes combustibles, así como terrenos que puedan contener en el subsuelo bolsas de otro tipo de gases combustible. Se ha de equipar la zona de trabajo con aparatos portátiles de detección de gases combustibles, de funcionamiento continuo y equipados con una prealarma acústica calibrada al 20 % del límite inferior de explosión.
  4. En las zonas de trabajo identificadas con riesgo de incendio y explosión, como mínimo se debe: restringir el acceso a las mismas mediante un vallado perimetral, señalizar adecuadamente y planificar los trabajos de manera que no se utilicen herramientas, máquinas o equipos de trabajo que puedan ser fuente de ignición o combustión.
  5. Las zonas de almacenamiento de combustible han de estar debidamente señalizadas y dotadas de los medios de extinción de incendios adecuados. Asimismo, deben estar convenientemente alejadas de otras instalaciones, especialmente de las higiénico-sanitarias y de bienestar.
  6. En cualquier caso, respecto a la planificación,  elección y utilización de los medios contra incendios, se ha de considerar lo determinado en los distintos Documentos Básicos y sus respectivas Secciones (en su apartado “Acciones frente al riego de incendio y explosión”) del presente CTPE.
1.3. Elección y mantenimiento de los medios contra incendios

Tanto los dispositivos de lucha contra incendios, como los detectores de incendios y sistemas de alarma deben cumplir los requisitos establecidos en el Real Decreto 1942/1993, por el que se aprueba el reglamento de instalaciones de protección contra incendios (RIPCI).

1.3.1. Medios de detección y alarma

  1. Se entiende por detección de incendios al hecho de descubrir lo antes posible la existencia de un incendio en un lugar determinado.
  2. La alarma consiste en avisar de la existencia del incendio con el fin de que se ponga en marcha la evacuación de las personas y la extinción del incendio. En este sentido:
    1. La alarma manual se debe realizar mediante unos pulsadores debidamente localizados y accionados por personas.
    1. La alarma automática ha de pasar por la central de control desde la que se tienen que dar las órdenes oportunas.
  1. Los detectores, que son unos dispositivos distribuidos en el techo del local a proteger y conectados a una central de control, pueden ser de diferentes tipos:
    1. De gases o iónicos: detectan los humos tanto visibles, como invisibles. Se ha de mencionar que al inicio de un incendio se desprenden gases y puede que no se desprendan humos visibles, ni llamas, ni se eleve la temperatura de sus proximidades, por lo que un detector de este tipo es el de mayor sensibilidad, el primero en detectar el incendio.
    2. Ópticos de humos: detectan humos visibles. Su funcionamiento se basa en la absorción.
    3. Ópticos de llamas: detectan las radiaciones infrarrojas o ultravioletas que emiten las llamas. Son adecuados para proteger grandes espacios (hasta 1.000 m2) estando el detector situado a gran altura, especialmente si se trata de fuegos rápidos de líquidos inflamables (por ejemplo, hangares de aviación, etc.).
    4. De temperatura o térmicos: detectan la superación de una temperatura fija (tipo térmico de temperatura fija) o el aumento rápido de temperatura de unos 7°C por minuto (tipo termovelocimétrico). Estos valores se determinan en la fabricación del aparato. Normalmente existe el tipo combinado que incluye ambas detecciones. Por su simplicidad son de fiabilidad alta, aunque actúan en una etapa en que el fuego ya ha generado aumentos notorios de temperatura.
1.3.2. Medios de extinción

  1. La elección del medio extintor  (extintores, arena, mantas ignífugas, agua) se debe hacer en función de las clases de fuego que son más probables de poder ocasionarse.
  2. Los procedimientos de extinción de incendios están basados en la eliminación de uno de los cuatro factores clave del fuego:
  1. Si existen conducciones de agua a presión se deben instalar suficientes tomas o bocas de agua a una distancia conveniente y cercanas a los lugares de trabajo, locales y lugares de paso del personal, colocándose junto a tales tomas las correspondientes mangueras, que han de tener la sección y resistencia adecuadas. En el caso de que se carezca de agua a presión, o ésta sea insuficiente, se tienen que instalar depósitos con agua para combatir los posibles incendios. En incendios que afecten a instalaciones eléctricas con tensión, queda prohibido el empleo de extintores con espuma química, soda ácida o agua.
  1. En la proximidad de los puestos de trabajo con mayor riesgo de incendio, se debe disponer, en sitio visible y de fácil acceso, extintores portátiles o móviles sobre ruedas, de espuma física o química, mezcla de ambas o polvos secos, anhídrido carbónico o agua, en función de la posible causa determinante del fuego a extinguir. Cuando se empleen distintos tipos de extintores, éstos han de ser rotulados con carteles indicadores del lugar y clase de incendio en el que deben emplearse. 
  2. El número y la capacidad de los extintores deben ser determinados en razón de la importancia del riesgo y de la eficacia del extintor (ver tabla “Clasificación de los extintores según la sustancia extintora” que se muestra más adelante).
  3. El emplazamiento de los extintores se ha de elegir en la proximidad de los lugares en los que se pueda dar un conato de incendio. Deben estar visibles y fácilmente accesibles y no han de quedar escondidos detrás de otros materiales. Deben colocarse sobre soportes de forma que la parte superior del mismo esté como máximo a 1,70 m del nivel del suelo.
  4. Los extintores deben someterse cada 3 meses a una inspección visual (accesibilidad, precintos, manguera, etc.), cada año a una revisión por empresa mantenedora autorizada y cada 5 años a un retimbrado (comprobación de que aguanta la presión a la que es sometido).
  5. Se han de cargar inmediatamente después de usarlos. Esta tarea tiene que ser realizada por una Empresa Mantenedora Autorizada.
  6. Conforme a lo determinado en la norma UNE-EN- 2-1994, y de acuerdo con la naturaleza del combustible, los fuegos se pueden dividir en las siguientes clases:
  1. Los extintores deben indicar, aparte del tipo de fuego que pueden apagar (si son para la clase A y B llevan delante un número que indica la eficacia -cantidad de fuego que apagan- del extintor, si son aptos para apagar fuegos de origen eléctrico y hasta qué voltaje.
Clasificación de los extintores según la sustancia extintora.
Un extintor es un aparato que contiene un agente o sustancia extintora que puede ser proyectada y dirigida sobre un fuego por la acción de una presión interna. Esta presión interna puede obtenerse por una compresión previa permanente, por una reacción química o por la liberación de un gas auxiliar.

El extintor como primer elemento de intervención requiere estar en buen estado, accesible y que el personal esté adiestrado en su manejo.

TIPOS AGENTE EXTINTOR APLICACIONES INCONVENIENTES
Extintores de Agua (pulverizada) La impulsión se realiza mediante un gas a presión incorporado al cuerpo de la botella o con botellín auxiliar. Fuegos clase A. No utilizable en fuegos eléctricos, ni en la extinción de fuegos de me-tales ligeros.
Extintores de Polvo La impulsión del polvo se produce al actuar la presión del gas CO2 comprimido en un botellín, interior o exterior, según el modelo, o bien mediante la presión incorporada en la misma botella del polvo y que suele hacerse también con anhídrido carbónico.

Se dividen en:

   
a. Polvo seco. Fuegos de clase B (líquidos inflamables como aceites lubricantes, gasolina, grasas, fuel-oil, etc.). Fuegos de clase C (metano, propano, gas natural, etc). Pueden emplearse sobre fuegos de tipo eléctrico. Recomendables en refinerías, destilerías, instalaciones eléctricas.

 
b. Polvo polivalente o antibrasa. Protección donde la naturaleza del fuego es difícilmente previsible. Eficaces contra fuegos de clase A,B,C.  
c. Polvo especial. En fuegos de clase D (metales ligeros o alcalinos, como el aluminio, sodio, etc.)  
Extintores de Espuma a. Espuma física: constan de un cuerpo principal que contiene una solución de bicarbonato sodio y un producto estabilizante de espuma y una ampolla de sulfato de aluminio.

Al accionar el extintor se rompe esa ampolla y reacciona la mezcla dando una espuma que se expande y es expulsada al exterior.

Fuegos de clase B, líquidos combustibles, grasas, aceites, pinturas, etc.

Aceptable para madera, papel, tejidos, etc.

 
b. Espuma química, extintores de CO2, llamados también de Nieve Carbónica. La impulsión está generada por la propia presión de CO2 contenido en la botella. Pequeños fuegos de clase B y fuegos en instalaciones eléctricas.

Recomendable para protección de máquinas, transformadores, laboratorios, equipos electrónicos, garajes, etc.

Es limpio, no deja residuos y es económico.

Ineficaz en fuegos clase A, poco efectivo en exteriores.
PLACAS Y REVISIONES OBLIGATORIAS
Según el Reglamento de Recipientes a Presión, los extintores deben ir provistos de una placa de timbre (excepto los de CO2 que llevan las inscripciones reglamentarias para botellas de gases) y de una etiqueta de características.
La placa de timbre ha de contener el número de registro de timbrado y el primero, segundo, tercero y cuarto retimbrado correspondiente a las recargas y pruebas de presión, las cuales se tienen que realizar cada cinco años por las entidades autorizadas y al final de los cinco años después del cuarto retimbrado. Es decir, a los veinte años de vida útil se debe desechar el extintor.
Aparte del retimbrado se ha de efectuar una revisión anual por una entidad autorizada, la cual verificará el estado y la presión o carga del extintor, indicándose la fecha y firma de la persona que la ha realizado en una etiqueta adhesiva.
La etiqueta de características debe contener los siguientes datos como mínimo:
  • Nombre y razón social del fabricante.
  • Temperatura máxima y mínima de servicio.
  • Productos contenidos y cantidades de los mismos.
  • Clase de fuego a que puede aplicarse y en caso de peligro a los que no debe aplicarse.
  • Instrucciones de empleo.
  • Fecha y contraseña correspondiente al registro de tipo.

2. Prevención de incendios en obra

  1. Durante el proceso de la construcción de un edificio, la posibilidad de riesgo de incendio está basada fundamentalmente sobre dos situaciones concretas: el control sobre los elementos fácilmente combustibles y el control sobre las fuentes de energía.
  2. En el primer caso, se deben tener en cuenta las formas de almacenamiento de los materiales, incluyendo los de desecho, tanto por sus cantidades como por la vecindad o proximidad a otros elementos fácilmente combustibles.
  3. En el segundo caso, la instalación inadecuada, aunque sea provisional, y el manejo poco controlado de las fuentes de energía en cualquiera de sus aplicaciones, constituyen un riesgo claro para el inicio de un incendio.
  4. Las zonas de la obra que entrañen riesgos especiales, tales como almacenes de combustible, centros de transformación, etc., deben estar equipadas con dispositivos de lucha contra incendios y elementos que eviten que los trabajadores no autorizados puedan penetrar en las mismas.
  5. Se ha de disponer de un extintor de 5 kg de carga en cada local, almacén, oficina, etc. con una superficie de 125 m2 o fracción.
  6. En las inmediaciones del lugar donde se halle el cuadro eléctrico principal de la obra se tiene que instalar un extintor de CO2 de, al menos, 2 kg.
  7. Se deben tomar las medidas pertinentes de señalización de todas las citadas zonas de riesgo, así como de señalización de los medios o dispositivos contra incendios que se deban utilizar.
  8. A efectos de la prevención de incendios que se pudieran producir en la obra, en esta sección veremos el almacenamiento y los acopios de materiales, la eliminación de los desechos, así como diversas situaciones que puedan provocar un incendio en la obra. Ya que las circunstancias cambian en función de los procesos productivos empleados, equipos presentes, productos utilizados, etc., se describen las medidas preventivas a llevar a cabo en cada situación y los medios de lucha contra incendios más eficaces que se deben utilizar en cada una de ellas.
2.1. Almacenamiento y acopio de materiales

Los distintos tipos de materiales y productos combustibles que, normalmente, se emplean en una obra de edificación son, entre otros, los siguientes:

  1. Antes del comienzo de la obra debe habilitarse, delimitarse y señalizarse una zona de acopio y almacenamiento de materiales y productos combustibles.
  1. Como precaución común a todos los casos, ha de evitarse la proximidad a instalaciones eléctricas y el uso de fuentes de calor en la cercanía de dicha zona de acopio y almacenamiento.
  2. No se deben almacenar conjuntamente materiales que al reaccionar entre sí puedan originar incendios. Sólo pueden almacenarse materiales inflamables en los locales y con los límites cuantitativos señalados en la reglamentación vigente.
  3. Los productos o materiales inflamables se deben almacenar en locales o recintos completamente aislados de otros locales o lugares de trabajo. En estos almacenes de materiales inflamables, los suelos han de ser incombustibles e impermeables. Las zonas de peligro tienen que estar señalizadas de modo claramente visible e inteligible, y deben delimitarse y señalizarse las áreas de prohibición expresa y condicionada.
  4. Todos estos elementos han de ser almacenados de forma aislada, en especial los combustibles líquidos, que han de ser ubicados preferentemente en casetas independientes o a la intemperie, utilizándose a su vez recipientes de seguridad.
  5. Los materiales combustibles sólidos, a su vez, han de almacenarse sin mezclar maderas con elementos textiles o productos bituminosos.
  6. Los productos y sustancias químicas de utilización en el trabajo deben recibirse en obra debidamente envasados y etiquetados de forma que identifiquen claramente su contenido y los riesgos que su almacenamiento, manipulación o utilización conlleven.
  7. No se deben admitir en obra envases de sustancias peligrosas que no sean los originales y que no cumplan con las disposiciones vigentes sobre la materia. Estas consideraciones se tienen que hacer extensivas al etiquetado de los envases. Los envases de capacidad inferior o igual a un litro y que contengan sustancias líquidas muy tóxicas, tóxicas o corrosivas, deben llevar una indicación de peligro detectable.
  8. Debe existir un almacén habilitado para los productos bituminosos e inflamables. Los almacenes de materiales inflamables han de estar ubicados en lugares frescos y bien ventilados, alejados de otros almacenamientos de productos inflamables.
  9. Dichos almacenes tienen que disponer de señales de seguridad alertando de su contenido y de la prohibición expresa de encender llama o fumar en las inmediaciones, en lugares visibles o en los accesos a los almacenes.
  10. Para evitar explosiones, las bombonas de gases se deben almacenar separadas de elementos inflamables, en posición vertical y a la sombra.
  1. En el exterior de estos almacenes, junto al acceso, tiene que existir, al menos, un extintor de 5 Kg de polvo ABC, adecuadamente señalizado, visible y accesible.
  1. En cualquier caso, para el almacenamiento de estos productos, se debe atender a las instrucciones facilitadas al respecto por el fabricante.
2.2. Eliminación de productos de desecho

  1. La evacuación o eliminación de residuos se debe realizar bien directamente, previa desinfección y desratización en su caso, bien por medio de tuberías, o bien acumulándose en recipientes adecuados. Igualmente, han de ser eliminadas o evacuadas las aguas residuales y las emanaciones molestas o peligrosas por procedimientos eficaces que aseguren la salud y seguridad de los trabajadores. 
  2. Los escombros, antes de sacarlos, deben humedecerse ligeramente. 
  3. En el caso de que los lugares por donde deban tirarse los escombros presenten riesgo de caída al vacío de los operarios que realizan la operación, deben disponerse elementos de protección tales como, por ejemplo, barandillas o apantallamientos.
  4. Cuando la operación se realice desde varias plantas de altura, será preferible la utilización de conductos o "trompas de elefante", las cuales se fijarán debidamente a cada forjado y tendrán su extremo inferior algo inclinado, con intento de reducir, en lo posible, la velocidad de caída de los materiales.
2.3. Trabajos en caliente (soldadura y empleo de llama abierta)

  1. Se debe tener especial cuidado en el mantenimiento del equipo de soldadura oxiacetilénica (botellas, válvulas, sujeción, gomas uniones, etc.).
  2. Las zonas con mayor riesgo de incendio durante el empleo de soldadura son los acopios de materiales situados en las plantas ya forjadas (deben protegerse con lonas) y los encofrados de madera cuando se trabaje sobre estructuras de hormigón o estructuras mixtas.
  3. Durante la instalación de la fontanería y de la impermeabilización con láminas asfálticas, el riesgo, en ambos casos, está limitado al material con el que se está trabajando, que puede propagarse al que exista en sus proximidades.
  4. En los trabajos con soldadura eléctrica de refuerzo de estructuras de madera con perfilería metálica, el riesgo de incendio proviene de la presencia de madera muy seca, en general, de combustión muy lenta (habitualmente roble). Por este motivo, es conveniente suspender las labores de la citada soldadura eléctrica una hora antes de abandonar el trabajo, ya que existe el peligro de que una chispa inadvertida inicie una ignición imperceptible en los recovecos de la estructura de madera.
  5. Para extinguir fuegos incipientes ocasionados por partículas incandescentes originadas en operaciones de corte y soldadura que caen sobre materias combustibles, es conveniente esparcir arena sobre el lugar recalentado y empaparlo posteriormente con agua.
  6. En todos estos tipos de trabajo de soldadura o llama es recomendable disponer siempre de, al menos, un extintor de polvo ABC, o medio para apagar el incendio, al alcance de la mano.
  7. Como buena práctica, para los trabajos “en caliente” es conveniente establecer un protocolo de actuación que asegure la imposibilidad de iniciar estos trabajos sin antes haberse realizado una inspección y, en su caso, una limpieza y reacondicionamiento de la zona afectada. En este sentido, pueden establecerse los “Permisos de trabajo en caliente”, del cual, a modo orientativo, se facilita un modelo al final de este anexo.

3. Formación e información de los trabajadores

El empresario debe adoptar las medidas adecuadas para que los trabajadores y sus representantes sean informados de todas las medidas de lucha contra incendios implantadas en la obra, así como de la utilización de los distintos medios de lucha contra incendios disponibles.

Asimismo, el empresario ha de proporcionar a los trabajadores y a sus representantes una formación adecuada, en particular, mediante instrucciones precisas sobre:

  1. Los procedimientos seguros de trabajo en aquellas tareas que puedan dar lugar a un incendio.
  2. Los distintos tipos de fuego y su propagación, la detección y actuación rápida, y la utilización del medio de lucha contra incendio más eficaz en función de la clase de fuego. En concreto, se debe instruir a los trabajadores en el manejo de los extintores.